Es noche de luna llena. Recién hice una meditación consciente con los ojos abiertos y por voluntad, invoqué el nombre que abre esta fase que a la vez cierra. Se completa. Eina está completa. Eina es herramienta en catalán. Pensé: ¿qué es esto que esto por dar? Una herramienta, me respondí. Entonces, que sea un nombre, una respuesta. Me inspiré en Nina, la cámara de aislamiento sensorial donde Eleven recuperó la conexión con sus memorias más profundas. Seguramente, a Eina la he recuperado porque siempre estuvo de alguna forma. ¿Y ahora qué? Prosa. Bastante. Por un tiempo, quién sabe cuánta y hasta cuándo. Arranca el proyecto Eina para la creatividad y con ella, todo. Eina creativa. Es un cierre a la sensación de completud con la que deseé tanto tiempo conectar. Es perfecto. Así se siente hallar el nombre. Gracias, gracias, gracias por haber llegado.